DE SAMO AL MUSEO
Una de las afirmaciones más contundentes de Basquiat sobre el poder y la identidad racial es La Hara (1981). Una figura blanca y esquelética con gorra de policía se alza sobre un agresivo fondo rojo. El título LA HARA aparece escrito repetidamente a lo largo del lado izquierdo del lienzo. En la jerga puertorriqueña de Nueva York, la expresión significa «agente de policía». Se ha relacionado con el apellido irlandés O’Hara, que se creía habitual entre los policías neoyorquinos de las décadas de 1940 y 1950. Las barras grises de la parte inferior del cuadro acentúan su semejanza con una celda de prisión.
Ese mismo año, Basquiat apareció en Artforum, la revista estadounidense dedicada al arte contemporáneo. A partir de entonces, el mundo del arte establecido empezó a tomarse en serio su obra. En 1982 participó en Documenta 7, celebrada en Kassel, uno de los acontecimientos artísticos internacionales más importantes, que tiene lugar una vez cada cinco años.
Basquiat también fue invitado a la Bienal del Whitney, que presenta la obra de artistas estadounidenses tanto influyentes como emergentes. Se convirtió en uno de los participantes más jóvenes de la historia del certamen. Fue durante este periodo cuando pintó una de sus obras más célebres.
SIN TÍTULO, 1982
El lienzo presenta un cráneo distorsionado con la boca abierta y las cuencas de los ojos vacías. De niño, Basquiat había sentido fascinación por un libro de anatomía. La imagen alude a la muerte, la cultura callejera y la identidad afroamericana. Las líneas ásperas, los colores intensos y las pinceladas inquietas confieren al cuadro una atmósfera de ansiedad y expresividad. Del fondo emergen capas de frases y símbolos, un recurso presente en toda la obra de Basquiat. La pintura parece caótica y estructurada al mismo tiempo, una combinación característica de su arte.
La obra fue adquirida por 19.000 dólares en 1984. Durante las décadas siguientes, su valor se multiplicó varios miles de veces. En 2017 se vendió en Sotheby’s por la cifra récord de 110,5 millones de dólares.
Otro ejemplo vívido del lenguaje neoexpresionista de Basquiat es Warrior, también pintado en 1982. Representa una figura esquelética que sostiene una espada alzada y una daga. La imagen refleja los miedos y las angustias interiores del artista, y transmite una sensación de amenaza y agresividad contenidas. En 2021 se vendió por 41,7 millones de dólares y se convirtió entonces en la obra de arte occidental más cara vendida en una subasta en Asia.
En 1985, Basquiat apareció en la portada de The New York Times Magazine, una distinción poco habitual para cualquier artista y, en aquel momento, especialmente para un artista afroamericano. Se convirtió rápidamente en una de las figuras centrales del neoexpresionismo. Ganaba millones y era invitado a exponer en prestigiosas galerías de todo el mundo.
